¿Es necesaria una prueba de esfuerzo para correr?

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En la actualidad tenemos episodios de muerte súbita, a todos los niveles del deporte, incluso hemos visto casos de infarto al máximo nivel, algunos de los cuales se podrían haber prevenido, otros posiblemente no tanto, pero sí es cierto que la prueba de esfuerzo debe ser obligada para todas y todos aquellos que corren de manera habitual.

Nadie está libre de un susto de estas características, pero al menos con una prueba de esfuerzo se puede detectar cualquier anomalía, para ver si hay solución y prevenir problemas en un futuro.

Lo primero que necesitaremos será una revisión médica completa, una analítica, eso sí, con esta revisión no será suficiente ya que deberíamos valorar otros aspectos que no se verán de esta manera.

Por lo general una prueba de esfuerzo consiste en hacerte correr sobre la cinta (o en una bicicleta), van subiendo las intensidades y de esta manera pueden realizar un examen, básicamente se trata de un reconocimiento cardiovascular completo.

La realización de un electrocardiograma, así como de un ecocardiograma (con lo que verán tu corazón directamente) para poder comprobar que todo esté en su sitio y descartar ningún tipo de enfermedad cardíaca.

Otros aspectos que también suelen analizarse en una prueba de estas características es el consumo de oxígeno con una espirometría, es decir, una prueba de gases que básicamente sirve para ver el consumo de oxígeno inhalado y el CO2 exhalado, de manera que sabrás cuál es tu metabolismo aeróbio y anaeróbico.

La prueba de esfuerzo está aconsejada para todos aquellos que se inician en la práctica deportiva, pero también para los que ya practican deporte, especialmente a partir de los 30 años, que es donde estadísticamente aparecen más casos de enfermedades cardiovasculares y de muerte súbita.

El precio de una prueba de esfuerzo, es ridículo, comparado con lo que te costarían unas zapatillas nuevas, por ejemplo, estamos hablando de pruebas a partir de 100 €, con lo que debería ser más o menos asumible por alguien que ya se gasta algunas cantidades en materiales o equipamiento.

En definitiva, deja de preguntarte si vale la pena hacerse una prueba de esfuerzo y empieza a buscar donde hacerla, ganarás en salud.

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