Correr con lluvia

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Que comience a llover cuando estás en pleno entreno y te acompañe una lluvia fina, es una sensación muy agradable y que todo runner debería haber vivido en algún momento de su vida, sin embargo, que te caiga una tormenta en pleno entreno o peor aún en medio de una carrera, puede dar lugar a todo un cúmulo de problemas de todo tipo.

Si te pilla en un entreno, tiene dácil solución, ponerte a resguardo hasta que amaine el temporal, o dar por acabado el entrenamiento, llegando a casa corriendo si hace falta.

Pero el problema viene cuando la competición te obliga a no parar, a tener en la mente la idea de acabar antes de tiempo, de rendirte, abandonar la prueba, y esto, a pesar de que ocurre en alguna que otra carrera, a veces es imprevisible.

¿Cuándo la organización debería cancelar una carrera por culpa de la lluvia?

No es la primera vez que el clima le juega una mala pasada a los corredores de fondo y se debe cancelar alguna competición, y si no, todos recordamos la edición del 2012 del Maratón de Nueva York que tuvo que suspenderse por culpa del huracán Sandy que fue devastador en la ciudad de Central Park, aunque se podría haber llevado a cabo, finalmente no se disputó por respeto a las víctimas.

Pero qué ocurre cuando el viento, el frío, y la lluvia hacen su aparición ¿Se debe cancelar una prueba?, sobre todo si las previsiones son que continuará haciendo el mismo tiempo durante las siguientes horas…

En ese sentido, parece que todo depende de múltiples factores y que a menos que realmente sea peligroso para los corredores y voluntarios o los espectadores, es complicado que se anule.

Problemas por correr con lluvia

Pero para los corredores competir con lluvia no es algo tan fantástico como podríamos pensar.

Para comenzar nos vamos a encontrar con un goteo constante sobre nuestras cabezas, y si utilizamos chubasquero, este también nos va a molestar, por contra si no tenemos la suerte de contar con prendas impermeables, vamos a ir acumulando peso debido al agua que se irá depositando en nuestra vestimenta.

Con ese peso, lo que es probable es que puedan hacerse bolsas de aire, y que nos dé flato.

Otro inconveniente importante es que no es que sea precisamente muy bueno para los huesos el hecho de estar con humedad o agua de forma continua.

Ni qué decir lo que ocurre si usamos un mp3, smartphone mientras corremos, con el riesgo que supone que se nos estropee, a parte que seguramente con un temporal así los gps no registren demasiados datos.

Pero donde más se sufre es en los pies, tanto las zapatillas, que ven un deterioro considerable, y si hay barro casi peor, como nosotros mismos, con un augmento de posibilidades de que aparezcan las temidas ampollas.

Y no digamos la post-carrera, más vale que nos sequemos bien y que nos peguemos una ducha, nos tomemos una buena sopa caliente, porque hay demasiadas posibilidades de pillar un resfriado en el mejor de los casos.

Aún así correr bajo la lluvia es toda una experiencia.

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